‘Florecita’, fundadora del Ullumbe llegó a los 80 años

Como toda una ejecutiva, pero también con esos aires de gran matrona doña Florecita a diario atiende personalmente los asuntos concernientes a su empresa.

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Sentada en el despacho principal de la administración del Hostal Ullumbe, doña Florecita, como la conocen y la llaman con cariño, hace cuentas, revisa libros, papeles para decirle a un cliente, «no está sino la habitación doce disponible para una sola persona». Luego alcanza la llave y la entrega al cliente y le dice: vale cincuenta mil pesos. Ella conoce en la mirada del visitante que la tomará, y descubre si esa persona es fiable. También sabe cuando solo preguntan por habitaciones y precios, pero se marchan. Igual, los atiende con la misma amabilidad y seriedad.

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La malicia indígena, herencia de sus ancestros, la intuición muy natural de la que gozan casi todas las mujeres, sumado a los 45 años de experiencia en el negocio, han hecho de Florecita una experta en conocer las profundidades de la conciencia humana.

Doña Florecita en el despacho de Hostal Ullumbe

Como toda una ejecutiva, pero también con esos aires de gran matrona doña Florecita a diario atiende personalmente los asuntos concernientes a su empresa, que más que eso Ullumbe constituye una institución para la ciudad de Pitalito y para el sur del Huila.

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Atrás quedaron las frías montañas del Cauca

Alba Galíndez como se llama en su cédula y así bautizada en la fe Católica, nació en la entonces inspección de Sucre, perteneciente al municipio de Bolívar y creado como municipio el 10 de diciembre de 1999. En una numerosa familia compuesta por diez hermanos, sus padres fueron lo suficientemente responsables para enviarla a estudiar secundaria al municipio de La Unión, departamento de Nariño. Allá conoció al joven Armando Narváez, con quien contrajo nupcias tan pronto terminó sus estudios.

Ya casados se trasladaron a Sucre, donde pusieron un pequeño almacén de venta de calzado.

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El destino los trajo a Pitalito

Para esa época Armando ya era un avezado comerciante, muy inquieto y rebuscador, o emprendedor como se llaman ahora bajo los nuevos conceptos de la economía neoliberal.

Armando viajó para un mes de diciembre de 1960 al municipio de La Plata-Huila donde estaban en ferias ganaderas y comerciales. Allí, en la posada donde se encontraba otro colega suyo, este le dijo que no se pusiera a abrir esas ajas de calzado porque las ferias de ese pueblo no eran para nada comerciales. Le indicó que viajara al sur del departamento del Huila, donde había un pueblo muy próspero y acogedor, que quizá allí vendería esa mercancía.

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El emprendedor siguió el consejo del forastero y se subió al primer carro que salía para Garzón. Lleno de polvo por el trajín de la carretera destapada llegó a la ciudad de Pitalito, cuyo clima se asemejaba al pueblito de Sucre.

Calzado Lux por la carrera 4 en la década de los años 60 antes del terremoto de 1967

Su mirada vivaz, su experiencia como comerciante y la cotización de precios en los pocos almacenes de la época le hicieron intuir que aquí estaba la tierra prometida para él y su familia. Ni siquiera desempacó los zapatos, los dejó guardando en una posada y se marchó a traer su familia.

Florecita con uno de sus hijos en Calzado Venus

A comienzos de 1961, en plena carrera 4 entre calles 6 y 7, nació el primer almacén de calzado de Armando Narváez, llamado Calzado LUX. No daba abasto las ventas y semanalmente pedía nuevos surtidos que llegaban de la ciudad de Cali.

Florecita al frente de la Cacharrería La Venta

Nace Cacharrería La Venta

Florecita fue su mano derecha en el primer almacén y para 1971 ya tenían una moderna cacharrería llamada La Venta, ubicada en la esquina de la carrera 5 con calle 6, donde hoy funciona una entidad bancaria.

Con semejante prosperidad compraron el lote de terreno donde hoy está ubicado el Hostal Ullumbe. Lo adquirieron por cuarenta y tres mil pesos a la parroquia de la Valvanera Vieja. Allí construyeron inicialmente la vivienda privada donde residían con sus hijos.

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Caída de Armando

Un antiguo pero peligroso enemigo que ha esclavizado a millones de seres humanos a lo largo de toda la historia de la humanidad, causado muertes, originado reyertas y destruido matrimonios, tocó la mente de don Armando Narváez. El alcohol. El demonio Algol como lo llaman con razón los masones y gnósticos, comenzó a hacer estragos en la vida y las finanzas del gran comerciante.

La primera modernización del Hostal Ullumbe

Florecita puso a salvo su familia y fundó Ullumbe

Intuyendo que esta terrible patología padecida por su esposo los arrastraría a la ruina familiar y económica, doña Florecita comenzó a convertir su residencia familiar en un hotel. Para el año de 1978 empezó este nuevo emprendimiento. Pero fue don Armando quien sin oponerse a la idea le puso el nombre de Ullumbe, haciendo apología a las etnias existentes antes de la colonia, desperdigadas a lo largo de las frías tierras que circundan las majestuosas montañas que hacen parte de las estribaciones del Macizo colombiano.

Cacharrería La Venta en sus día de liquidación total en 1981

Para el año de 1981 llegó la inevitable separación de un matrimonio que venía en picada y con ello también sucumbió la Cacharrería La Venta.

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Don Armando cogió otros caminos, incluyendo un viaje para Europa, mientras doña Florecita quedó al frente del Hostal, ampliando sus instalaciones, posicionando el nombre y cultivando las hermosas orquídeas, una de sus grandes pasiones.

Doña Florecita hace apología a su nombre cariñoso, por su pasión por el jadín

Madre de grandes profesionales

Con el amor de madre que la caracteriza, pero pensando con responsabilidad en el futuro de su prole, Florecita con mucho esfuerzo y trabajo logró educar a cuatro hijos hasta formarlos profesionales. Son ellos: Benjamín Narváez, Médico Cirujano Cardiovascular, Soraya Narváez, Licenciada en idiomas y Gimnasia en Pilates, Elvia Narváez, Contadora Pública y Luis Felipe Narváez, Sociólogo, quien fue Asesor Departamental de Paz del Huila y actualmente es catedrático de la Universidad Surcolombiana, además de empresario.

Llegó a los 80 años

Este martes 25 de octubre del 2022, doña Florecita cumple 80 años de vida, 61 años de obra y atención al ciudadano en Pitalito. De ellos ha pasado varios en su labor en Calzado Lux, Cacharrería La Venta y hoy el Hotel Hostal Ullumbe.

Éste último, más que un negocio es una obra de arte espacial. Evoca un paraíso terrenal con sus flores y orquídeas que llenan el vacío emocional de quien visita su lugar de trabajo, pues a pesar de su atención con don de gerente en realidad allí se siente la calidez humana, fundida con un ambiente familiar que hace sentir al viajero como un miembro más de ese maravilloso entorno.

Desde SVCNoticias nos congratulamos con el cumpleaños de tan noble matrona y le deseamos Larga Vida a esta mujer luchadora, imparable e incansable.


Bendiciones eternas.