A José los sicarios le dispararon a la cabeza porque tenía chaleco antibalas

Los dos sicarios al irrumpir por sorpresa entre las matas de café, dispararon al menos en diez oportunidades apuntado a su cabeza.

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El zumbido de los motores de las dos motocicletas que ascendieron por una empinada y polvorienta carretera rompió el silencio de la mañana del miércoles 12 de octubre en la vereda San Rafael del municipio de Saladoblanco, al sur del departamento del Huila.

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Eran las ocho y media de la mañana cuando las dos motocicletas estacionaron sobre la entrada de una de las fincas el señor José Castro Rojas, reconocido comerciante y cafetero.

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Dos de los hombre se apearon de los vehículos y se internaron en el cafetal, donde sabían que se encontraba la víctima, y en cuestión de pocos minutos se escuchó la detonación de los disparos, mientras las aves volaron de los árboles asustadas y perros angustiados comenzaron a ladrar.

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Tenía chaleco antibalas

Hacía un poco más de dos meses José había sido víctima de otro atentado del cual logró salir ileso. Tal vez los sicarios no eran profesionales o quizá atemorizados no lograron su objetivo. O seguramente improvisaron para conocer las medidas de seguridad del comerciante.

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Al parecer por recomendación de la Policía o de la Unidad Nacional de Protección, el comerciante venía utilizando un chaleco antibalas que se lo ponía durante sus salidas a la finca.

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En la mañana de su trágica muerte lo llevaba puesto pero los dos sicarios al irrumpir por sorpresa entre las matas de café, dispararon al menos en diez oportunidades apuntado a su cabeza.

Seis de esas balas impactaron el cuello y cráneo del comerciante, quien de inmediato se derrumbó sobre la hojarasca del cafetal en medio de un chorro de sangre que manaba de su cuello.

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Los trabajadores lo sacaron de inmediato del sitio, llenos de pánico, pues creyeron de los sicarios también les dispararían a ellos.

Cuando llegaron al Hospital de Nuestra Señora de las Mercedes del casco urbano del municipio, al parecer José Rojas ya no tenía signos vitales.

Los sicarios huyeron sin mayor afán

De acuerdo a la versión de algunos testigos que vieron a los sicarios, estos salieron rápidamente del cafetal, se montaron como parrilleros de las motocicletas y comenzaron un lento descenso por la carretera.

Eran desconocidos, nunca los habían visto antes en esa región, dijeron los mismos testigos, quienes aseguran que no cubrían sus rostros y ni casco portaban.

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Las autoridades de Policía Judicial trabajan sobre una primera hipótesis que estaría relacionada con venganzas personales.

De lo que sí están seguros es que los sicarios, al parecer contratados por el deteminador, son profesionales y buenos tiradores. Las armas utilizadas también serían pistolas automáticas, según una fuente de investigación judicial, y criminalística.