VIDEOS: Lagrimas, dolor, miedo y rabia en el Putumayo

Lo primero que saltó a la vista es que había más muertos que armas. Once personas perdieron la vida, cuatro quedaron heridas, pero en el pretendido campo de batalla solo había cinco fusiles y una pistola. Algo no cuadraba –y aún no cuadra– en la aritmética castrense.

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Lo que en un principio fue presentado por el ministro Molano, el presidente Duque y el Ejército como un exitoso operativo militar, donde fueron «neutralizados 11 guerrilleros» resultó ser el más vergonzoso operativo, que revive los tenebrosos años de los Falsos Positivos del gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez.

En redes sociales corrió la información de que todo había ocurrido en la vereda del Alto Remanso, donde se desarrollaba un bazar de tres días al que acudieron comunidades de Ecuador, Perú y Colombia asentadas a las orillas del río Putumayo, a la altura de Puerto Ospina. También se supo que entre los muertos estaban el presidente de la Junta de Acción Comunal, su esposa en embarazo, un gobernador indígena y un menor de edad, entre otros. A estas alturas, la operación militar ya requería una revisión.

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Lo primero que saltó a la vista es que había más muertos que armas. Once personas perdieron la vida, cuatro quedaron heridas, pero en el pretendido campo de batalla solo había cinco fusiles y una pistola. Algo no cuadraba –y aún no cuadra– en la aritmética castrense. Como si fuera poco, los militares no estaban uniformados, vestían sudaderas y camisetas negras, muchos de ellos estaban barbados y, según los sobrevivientes, llegaron gritando: “Somos la guerrilla”. 

La invitación

El 14 de marzo, las comunidades de las veredas de Alto y Bajo Remanso, la Concepción, Puerto Ospina, El Bayo, El Hacha, La Payita y La Paya, en el Medio Putumayo, recibieron una convocatoria del cabildo del Alto Remanso a un bazar de tres días que se llevaría a cabo el sábado 26, el domingo 27 y –“gran remate”– el lunes 28. 

Video cortesía de Voragine

Hombres de negro

En el primer reporte público de las Fuerzas Militares sobre el operativo, el mayor general Édgar Rodríguez Sánchez, jefe del comando conjunto No. 3 Suroriente, aseguró que el operativo se lanzó contra Carlos Emilio Loaiza Quiñonez, alias Bruno, y otro comandante llamado Managua, pertenecientes al “grupo armado residual 48 que hacía parte de la Segunda Marquetalia”.

Video cortesía de la la revista Cambio

 Rodríguez Sánchez fue comandante entre 2006 y 2007 del Batallón de Infantería No. 27 Magdalena en Pitalito (Huila) y es investigado por la Jurisdicción Especial de Paz por 56 “ejecuciones extrajudiciales”

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El desgarrador relato de La Mona

La Mona, una mujer de unos 30 años, abrió los ojos sobre las 6:45 de la mañana. Iba tarde para recibir el turno de la cocina. Se bañó y se arregló apurada y a las 6:58 estaba frente a don Divier, como ella le decía. “Nos encontramos en la cancha y fuimos para la cocina, que es la última casa al fondo. Era lunes de desenguayabe y se necesitaba hacer un caldito con los huesos de marrano que había. Otras mujeres iban a hacer unas empanadas y yo estaba desmechando la carne.

Retratos hablados de la matanza cortesía de Angie Pik del portal Voragine

Terminamos y fuimos hacia la cancha, cuando sonó una explosión entre el río y el caño. Nos fuimos a la parte de atrás de la casa cuando escuchamos un rafagazo. Éramos 11 y decidimos salir hacia la montaña corriendo. En eso venían todos los manes, unos con la cara barbada y otros con la cara tapada. Venían con sudadera verde y camisa negra. Dijeron: ‘Corran, corran para atrás’. Retrocedimos y nos botamos al piso, que era de cemento. Uno de los hombres decía: ‘Agache la cabeza, agache la cabeza. No me mire’. Nos hablaban en tono amenazante. Un señor dijo que era guerrillero del frente yo no sé qué y nos encerró en la casa con candado. Teníamos en la mente que era la guerrilla y nos iban a matar. Nosotros oíamos todo lo que ocurría afuera de la casa, las vainillas al caer en el piso, cuando cargaban la metralleta, los gritos de horror. Cuando se calmó un poquito, pude ver por la hendija”, asegura.

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El macabro paseo

Los 11 cuerpos empacados en los elementos que encontraron en el lugar como sábanas, pedazos de cortinas roja y otros en plásticos, fueron trasladados el mismo lunes en un helicóptero hasta la base militar del corregimiento de Santana, a pocos kilómetros de la ciudad de Puerto Asís, donde unidades del Cuerpo Técnico de Investigación C.T.I. de la Fiscalía realizaron los actos urgentes. Esto pos supuestos alteró desde un comienzo la investigación, pues al no realizar este procedimiento en el área de operaciones, da lugar a una posible manipulación de los hechos, que fue precisamente lo que ha denunciado la comunidad.

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De Santana fueron trasladados los cuerpos en carro hasta el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la ciudad de Mocoa, donde les realizaron las necropcias, de las cuales todavía no se conoce el dictamen. Muy clave también para determinar el calibre de la munición utilizada y la distancia de los disparos, pues a algunos les habrían disparado a quemarropa para ultimarlos, como lo ha denunciado la comunidad.

Después, los cuerpos fueron trasladados hasta el municipio de Puerto Asís, donde el viernes 1 de abril fueron entregados a sus familiares. Un paseo macabro que alargó mucho más el sufrimiento de los seres queridos de estas personas que deseaban hacer el duelo frente a los féretros.

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Organismos internacionales se pronuncian

El delegado de las Naciones Unidas para Colombia, lo mismo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha solicitado al gobierno colombiano una investigación seria para determinar responsabilidades.

Para estos dos organismos es claro que sí habían civiles en este operativo y la acción militar no se ha esclarecido aun.

La ilustración de la portada es de Angie Pik del portal Voragine.
Fuentes de la información: revista Cambio y Voragine.